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UN NUEVO RUMBO: CONSEJO AMPLIADO DE LA PROVINCIA

28 de agosto de 2021

Como cada año por estas fechas, tuvo lugar el consejo Ampliado de la Provincia, esta vez de forma semipresencial, dejando a cada comisión la iniciativa de reunirse presencialmente, si bien, la asamblea inaugural fue telemática, contando con la presencia de todos los miembros convocados.

Transcribimos el saludo inicial del H. Provincial

Queridos Hermanos, miembros de los distintos equipos y comisiones de la Familia Sa-Fa.

Como bien sabéis, debido a la situación sanitaria que estamos viviendo, y a pesar de lo avanzado del programa de vacunación, el Consejo Provincial decidió en su reunión del pasado mes de junio, cancelar la jornada festiva de la Provincia y celebrar un año más el Consejo Ampliado de forma telemática, renunciando de nuevo a la posibilidad de encontrarnos como comunidad, de compartir desde la cercanía y el encuentro fraterno, si bien dando la oportunidad a cada comisión de reunirse de forma presencial, respetando el parecer de cada comisión.

Quiero dar la bienvenida a todos los miembros de las comisiones a esta cita anual con la que la Familia Sa-Fa despide las merecidas vacaciones de verano después un curso complicado, a la vez que nos preparamos para enfrentarnos a un nuevo reto: el curso 21-22. Gracias a todos por responder a esta invitación.

Esta asamblea anual del Consejo Ampliado supone un comenzar a caminar, convirtiendo las ilusiones en propuestas y decisiones, y acompañar, una vez más, a la Familia Sa-Fa en un itinerario que, coincidiendo con las comisiones, se convierte en carismático, educativo, pastoral, espiritual, vocacional y religioso. Nuestra tarea es dar vida e impulsar nuestras comunidades, religiosas y educativas; es responder a las necesidades humanas, didácticas, pastorales y administrativas que se nos presentan en este nuevo curso; y es, por último, hacer realidad el lema que animará nuestro devenir durante los próximos meses: Un nuevo rumbo! 

LA PROPUESTA DE UN PACTO EDUCATIVO GLOBAL

Al finalizar el curso pasado, no dudé en felicitar a toda la Comunidad Educativa por haber hecho posible nuestra misión en un contexto tan complejo como los protocolos sanitarios del Covid-19 en los colegios y comunidades. Entendí y entiendo que detrás del éxito se encuentra el esfuerzo, la creatividad y la dedicación de muchos (Hermanos y laicos, profesores y alumnos, familias y comunidades, personal docente y no docente, catequistas y catecúmenos, etc) que lo hicieron posible. Gracias.

Aun así, no son pocos los ensayos, declaraciones e incluso las decisiones políticas, que auguran un cambio de paradigma en la tarea educativa y pastoral. Puede ser que, con todo esto, nos hayamos hecho más “telemáticos” o más “virtuales”, pero no por ello debemos olvidarnos de nuestros objetivos educativos y pastorales. Quizá hoy, nuestra tarea de construir a la persona y de construir el Reino sean más necesarias que nunca. Quizá hoy, más que nunca, necesitamos el calor de la comunidad y el apoyo de todos. Mucho ánimo.

En este contexto tan singular, hace casi un año (15 de octubre de 2020) el Papa Francisco relanzaba la propuesta del Pacto Educativo Global con el objetivo de educar a los jóvenes en valores, para aprender a superar divisiones y conflictos, promover la aceptación, la justicia y la paz, implicando a todos aquellos que se preocupan por la educación de las generaciones más jóvenes. Se trata de generar un cambio de mentalidad a escala planetaria a través de la educación. Lo queramos o no, el viaje ya ha comenzado. Muchas escuelas, universidades católicas y no católicas, ya están profundizando en la dimensión antropológica, comunicativa, cultural, económica, generacional, interreligiosa, pedagógica y social de este Pacto Global. Nuestra participación en el Seminario Internacional sobre la “Transformación de la Escuela en el Marco del Pacto Educativo Global”, que tendrá lugar el próximo mes de octubre, pretende iluminar este nuevo camino en las tres grandes realidades culturales en las que se desarrolla la misión de la Provincia: España, Latinoamérica y Asia. 

La propuesta del Papa es una invitación a unir esfuerzos a nivel mundial para crear una alianza educativa amplia y formar personas que reconstruyan la sociedad (hoy quebrada), con una humanidad más fraterna. Hoy podemos hacer nuestras sus palabras: “Conocemos el poder transformador de la educación: educar es apostar y dar al presente la esperanza que rompe los determinismos y fatalismos con los que el egoísmo de los fuertes, el conformismo de los débiles y la ideología de los utópicos quieren imponerse tantas veces como el único camino posible”[1]. Desde la Provincia, invito a todos a comenzar este camino de discernimiento y decisión propuestos a escala global.

Los Hermanos, las comunidades cristianas, y las Fraternidades, no podemos quedarnos atrás. Hoy, nuestro ejemplo, callado o no, debe ser, por una parte, el reflejo de nuestra vivencia y por otra, respuesta a la imperiosa necesidad de encarnar la fraternidad y la sencillez como estilo de vida, … y todo ello en una sociedad que aparentemente poco a poco prescinde de nuestra propuesta y a la vez anhela fervientemente modelos auténticos que den sentido a una vida cada día más vulnerable. Quizá por eso el lema de este curso nos está invitando a discernir y encontrar nuevos caminos y formas de expresión.

[1] Mensaje del Papa Francisco a los participantes del Global Compact on Education en la Pontificia Universidad Lateranense   (15 de octubre de 2020).

UN LEMA CARGADO DE SENTIDO

Ante el reto de un nuevo curso y la oportunidad de descubrir nuevos paisajes, llevar a cabo nuevos proyectos y luchar por nuevos sueños, el lema de este curso 2021-22 nos anima a tomar “un nuevo rumbo”, aceptando el desafío de seguir creciendo como cristianos y como personas, y estando atentos a esos paisajes, esos proyectos y esos sueños presentes en nuestra vida, atentos a descubrir nuevas posibilidades a partir de los tiempos de dificultad que hemos pasado con la pandemia.

Aceptar este nuevo rumbo desde el Consejo Ampliado, implica asumir la audacia que supone salir de nuestra zona de seguridad, de lo conocido y “remar” hacia lo desconocido, hacia lo mucho que nos queda por descubrir, no basándonos en lo antiguo, sino en lo nuevo. Tengamos por seguro que este nuevo rumbo no estará exento de dificultades y tempestades, pero sacará lo mejor de cada uno de nosotros… no lo olvidemos, ningún mar en calma hizo experto a un marinero.

Para ello, como comisión, os propongo asumir nuestro papel de animadores:

  1. Seamos brújula. No se trata de un instrumento o una aplicación en el móvil, sino convertirnos en personas capaces de ayudar a descubrir la dirección correcta. Personas capaces de cuidar, guiar, proponer…  
  2. Seamos mapa. Fundamental e imprescindible. Transparentar los valores que, a cada paso, reflejan la alegría de vivir. Jesús nos propone un mapa basado en el amor: yo soy el camino, la verdad y la vida. No se trata de improvisar, sino de no perderse: estemos alerta.
  3. Seamos timón. Mantengámonos enfocados en los objetivos que, a pesar de las tempestades, nos marquemos como equipo.
  4. Seamos valientes. No tengamos miedo de los miedos. No están ahí para asustarnos, están allí para hacernos saber que algo vale la pena. Evitemos la temeridad y la cobardía como extremos, pero confiemos: La confianza es eso que se gana siempre con la cantidad justa de palabras y hechos.
  5. Seamos perseverantes. Es la base de todas las acciones. Se trata de insistir, de saber que el rumbo elegido conlleva esfuerzo y dedicación, paciencia y tenacidad. No tengamos prisa, porque el camino es tan importante como la meta. Aquí no se rinde nadie.
  6. Seamos la esperanza. Si la perseverancia es el motor, la esperanza es la energía. La esperanza no es lo mismo que el optimismo. No es la convicción de que algo saldrá bien, sino la certeza de que algo tiene sentido, independientemente de cómo resulte.
  7. Compartamos nuestro rumbo. No vamos solos por la vida. Muchas veces lo maravilloso es compartir nuestro rumbo con otras personas, disfrutando juntos del camino. Desde la Familia Sa-Fa, contamos con todos: caminamos juntos.

Solo me queda desear que este nuevo rumbo para el curso se nos llene de momentos que nos hagan crecer y ser mejores.

Que la Sagrada Familia y el Hno. Gabriel os bendigan y haga próspero vuestro trabajo y dedicación.

Feliz y provechoso Consejo Ampliado para todos.

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