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PROCESOS DE CRECIMIENTO PARA LLEGAR A SER HERMANO

El camino para ser Hermano consiste en un proceso de crecimiento que nos permite ir madurando la opción de entrega que nace de una respuesta basada en la generosidad y la audacia. A lo largo de este camino de formación encontramos las etapas propuestas por la Iglesia y los procesos de discernimiento que toda opción de vida debe contemplar.

Vive la aventura.

Tras un primer contacto, la propuesta de un acompañamiento nos permite conocer y madurar nuestra inquietud vocacional. Conocer la naturaleza de la vocación del Hermano en la Iglesia y las capacidades y talentos personales nos ayudará a motivar nuestra respuesta inicial. Para aquellos que están en contacto con la misión pastoral y educativa de los Hermanos de la Sagrada Familia, este primer acompañamiento es más sencillo y puede estar basado en algunas experiencias puntuales que iluminen la opción vocacional antes comenzar el proceso de formación inicial.

Si la persona interesada quiere seguir adelante en su opción vocacional, comienza un proceso que busca motivar y prepararnos para responder al Señor. Identificar la llamada de Jesús como una invitación a seguirle como Hermano consagrado implica no solo la disposición interior (espiritual, psicológica, teológica,…) sino también la exterior (los talentos y destrezas personales, el entorno, la familia, etc). Se trata de una etapa en la que el acompañamiento se convierte en fundamental y donde no conviene “quemar etapas”. Estos momentos, se combinan con experiencias personales, pastorales y misioneras, que nos ayudan a conocer “por dentro” la vida de un Hermano, en su vida comunitaria, en su misión y en su oración.

Se trata de una etapa que aparece en todos los planes de formación propuestos por la Iglesia Al terminar el acompañamiento vocacional, la propuesta hacia el Noviciado anima a seguir caminando. Esta etapa se denomina Postulantado, y contiene un plan de formación que busca madurar la opción por la vida religiosa de Hermano, así como prepararnos para la entrada al Noviciado. Su duración depende de cada uno, suele ser entre 6 meses y tres años.  El Postulantado es un tiempo en el que el candidato -o Postulante- continúa analizando la sintonía entre sus cualidades y deseos, por una parte, y la misión del Instituto y el estilo de vida de los Hermanos, por otra.

La decisión de entrar en el Noviciado indica un deseo de penetrar más profundamente en la vida religiosa del Hermano. La Iglesia describe el Noviciado como una iniciación a la vida religiosa. Dura normalmente de uno a dos años. Durante este tiempo se presenta al novicio la Regla de los Hermanos además de otros estudios de carácter antropológico, teológico, catequético y taboriniano. Es un tiempo de profunda reflexión que culmina con la solicitud del novicio para pronunciar su primer compromiso religioso con los Hermanos por el periodo de un año. Es la llamada Primera Profesión. El novicio, como el postulante en la etapa anterior, puede optar por retirarse del programa en cualquier momento durante el Noviciado. Esto se hace normalmente en consulta con el Hermano Director.

Una vez pronunciados sus primeros votos, comienza la siguiente etapa de su formación. La vida en una comunidad de Hermanos marcará el ritmo de trabajo, oración y apostolado. Si ha completado los estudios pertinentes, se le asignará uno de los apostolados educativos de los Hermanos, donde se le darán responsabilidades apropiadas y será ayudado en el proceso de integrar las diferentes dimensiones de su vida. Por otra parte, si tiene que completar esos estudios, se le proporcionará tiempo y oportunidad para seguirlos. La finalidad de esta etapa es permitir que el Hermano mantenga un crecimiento firme en el compromiso con su vocación, continuar su formación, dar al Hermano su primera experiencia de formación permanente y prepararle para su compromiso definitivo en la Profesión Perpetua. El Instituto quiere asegurarse de que quien solicita la Profesión Perpetua haya tenido tiempo suficiente y experiencia para comprometerse con madurez. Por tanto, requiere que la profesión perpetua vaya precedida por cinco años, al menos, de profesión temporal. En otras palabras, durante esta etapa el Hermano renovará su compromiso anual, manifestado por primera vez al final del Noviciado, por lo menos durante cinco años antes de ser admitido a la Profesión Perpetua. Antes de la Profesión Perpetua, al expirar estos votos anuales, el Hermano es libre para retirarse del Instituto si siente que la vida de Hermano no es para él. Una vez más, llega normalmente a tal decisión en consulta con el Hermano que está acompañándole o dirigiéndole.

La solicitud de admisión a la Profesión Perpetua indica el deseo del Hermano de comprometerse definitivamente con la vocación de Hermano. Como se indicó anteriormente, este paso se alcanza solamente después de varios años de reflexión y de experiencia de esa vida. La solicitud indica que el Hermano ha adquirido un grado de madurez espiritual y que tiene capacidad de asumir la responsabilidad personal de su futuro crecimiento y desarrollo como Hermano Religioso de la Sagrada Familia. Para ser admitido a la Profesión Perpetua, un Hermano ha de tener, al menos, 25 años de edad y cinco de votos temporales en el Instituto. Una vez formulados los votos perpetuos, el Hermano termina también su etapa formativa, pero debe estar atento a seguir actualizándose como Hermano y educador.

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