• Pone la persona del educando en el centro del proceso educativo y busca su desarrollo en todas sus dimensiones.
  • Está abierta a todos los que aceptan su carácter propio y comparten su Proyecto Educativo.
  • Propone un proyecto educativo que se fundamenta en la visión cristiana del hombre y del mundo.
  • Anuncia explícitamente el Evangelio de Jesucristo, como es transmitido por la Iglesia, y favorece, por diversos medios, el crecimiento en la vida cristiana de los componentes de la comunidad educativa, respetando la conciencia de cada uno.
  • Trata de vivir la síntesis entre fe, cultura y vida, procurando establecer una coherencia entre el mensaje anunciado y la encarnación de sus valores.

Líneas de acción:

 

  • Organizar la escuela en clave de pastoral: proponer la catequesis y actividades pastorales de forma orgánica y adaptada a los niños, a los jóvenes y a los adultos.
  • Garantizar la enseñanza de la religión y del hecho religioso.
  • Ofrecer una reflexión constante sobre el sentido de la vida que viene dado por el cultivo, sistematización y jerarquización de los valores.
  • Proponer el sentido cristiano del amor que se expresa en el sentido de gratuidad, de donación, de servicio desinteresado, de perdón y de aceptación de los límites.
  • Cultivar la interioridad de los niños y jóvenes como medio de construción de su personalidad y de apertura auténtica hacia el otro y hacia el Otro.
  • Desarrollar en el niño y en el joven las razones para creer, para amar y para esperar.
  • Acoger a las personas con sus situaciones y problemas concretos.

3. La escuela Sagrada Familia, continuando la inspiración de sus orígenes, se caracteriza por el “espíritu de familia”:

  • Tiene como punto de referencia a la Sagrada Familia de Nazaret, según la intuición fundacional del Hno. Gabriel Taborin.
  • Trata de vivir hoy el misterio de la Familia de Nazaret donde “se oraba, se trabajaba y se amaba”.
  • Se sitúa en su entorno humano y cultural y se abre a todos, educando para la paz y contribuyendo a crear la gran familia de los hijos de Dios.
  • Busca constantemente las fuentes de inspiración de su carácter propio.

Líneas de acción:

 

  • Crear unas relaciones familiares entre los componentes de la comunidad educativa: clima de sencillez, amabilidad, respeto, confianza, comprensión y unión.
  • Interesarse por todos, especialmente por los más débiles y desfavorecidos.
  • Compartir y celebrar comunitariamente los acontecimientos que afectan a todos.
  • Favorecer el diálogo entre las distintas generaciones, personas y grupos de la comunidad educativa.
  • Promover el valor de la familia cristiana como garante del valor de la vida y acoger a las familias que se encuentran en situación de fragilidad o que requieren atención especial.
  • Proponer a la Sagrada Familia como modelo de vida familiar e impulsar su culto.

III-. LA COMUNIDAD EDUCATIVA QUE QUEREMOS SER

La escuela Sagrada Familia, y los distintos ámbitos donde se ejerce la actividad educativa, son el lugar de encuentro de un conjunto de personas que, aunque desde perspectivas diferentes, tienen una misión en común: la educación integral de los niños y jóvenes. Es lo que llamamos comunidad educativa. Su núcleo de cohesión es la aceptación y participación responsable en la realización del Proyecto Educativo.

a) Componentes de la comunidad educativa:

1-. LA ENTIDAD TITULAR

  • El Instituto de los Hermanos de la Sagrada Familia en los centros donde es entidad titular, o donde ejerce la tutela, define el tipo de educación que ofrece la escuela Sagrada Familia y la promueve mediante la comunicación y aplicación del presente Proyecto Educativo.
  • El Instituto, a través de sus órganos de gobierno y en conformidad con las normas de la Iglesia, con sus Constituciones y Directorios, asume la representación y responsabilidades legales que le competen, según la legislación de los diferentes países.
  • El Instituto vela por la coherencia y continuidad en la aplicación de los principios establecidos en el Proyecto Educativo y favorece el contacto e intercambio entre los centros animados y orientados por los distintos integrantes de la “Familia Sa-Fa”.
  • El Instituto se preocupa de que los docentes y demás educadores sean seleccionados, integrados, formados y acompañados con cuidada determinación para que colaboren con creatividad en los procesos pastorales propios de la escuela Sagrada Familia, teniendo en cuenta la diversidad de convicciones, vivencias, expectativas, intereses y prioridades personales.
  • El Instituto promueve iniciativas para la formación de los diversos grupos de la comunidad educativa en todo lo referente a su Proyecto Educativo y a los textos de referencia de su inspiración educativa.
  • El Instituto acompaña, sostiene y anima también a los centros educativos y otras obras que se inspiran en su Proyecto y se encuentran vinculados a él de alguna forma.

2-. LA COMUNIDAD DE LOS HERMANOS

    • En cuanto religiosos[4]. Ésta, con su presencia, su testimonio y su acción, impulsa la comunión y la participación dentro de la comunidad educativa.
    • La Comunidad Religiosa, con su presencia activa, se compromete en el fortalecimiento de la identidad cristiana de la obra educativa y favorece las actividades de formación sobre la inspiración del Proyecto Educativo.
    • Los Hermanos, en cuanto testigos del carisma educativo del Hno Gabriel Taborin, viven el espíritu de familia, el cual “los orienta en su misión entre los hombres, caracteriza su tarea educativa y refuerza los vínculos de humana solidaridad allá donde son enviados”[6]. Ambos aspectos hacen de la escuela un lugar de humanización. La colaboración entre todos los componentes de la comunidad educativa es una auténtica puesta en práctica de la “misión compartida”.

      El Instituto de los Hermanos de la Sagrada Familia, fiel a su fundador el Venerable Hno. Gabriel Taborin[8].

      La figura del educador que tiene como origen la experiencia y las enseñanzas del Venerable Hno. Gabriel Taborin, y la relación educativa inspirada por su carisma, debe ser fiel al nombre que él adoptó para sí mismo y para cuantos desean seguirlo: el nombre de hermano. Se trata de establecer una relación fraterna, es decir, sin perder la condición de adultos, hacerse hermanos y hermanas de los jóvenes. Es una relación de recíproca educación: nos educamos recíprocamente, caminando juntos y permaneciendo abiertos a las inquietudes y novedades que nos vienen de quienes educamos.

      1-. COMO CENTRO EDUCATIVO

                  La escuela Sagrada Familia no es solamente un lugar de transmisión de saberes sino de educación para la vida[10].

 

  • En el orden moral, educar la conciencia y la sensibilidad personal y comunitaria para trabajar por la solidaridad y el compartir como ejercicio creador de la comunidad y del bien común; atender de modo especial a los alumnos con dificultades[12].
  • En el orden pedagógico, estando abiertos a las nuevas tendencias pedagógicas, al uso de las nuevas tecnologías y medios de comunicación, todo ello teniendo presente que han de ser útiles para una humanización más completa de los alumnos.
  • En el orden educativo, cultivar la dimensión del esfuerzo personal no solamente como medio necesario para la adquisición de buenos resultados académicos, sino como capacitadad para un mejor servicio a la humanidad y a la realización propia. Cultivar la racionalidad, la autocrítica, el diálogo, la comunicación empática y la expresión corporal.

 

2-. COMO COMUNIDAD CRISTIANA

La escuela Sagrada Familia, por su carácter propio, es al mismo tiempo comunidad educativa y comunidad cristiana. Desde su identidad, está en comunión con la Iglesia, participa en su misión y se integra en los diversos organismos eclesiales diocesanos, nacionales e internacionales de la escuela católica.

La actividad pastoral de la escuela Sagrada Familia se inspira en la persona y en la actividad del Venerable Hno. Gabriel Taborin: su amor a los niños y jóvenes, su dinamismo en las actividades educativas y pastorales, su creatividad como animador, su proyecto de relacionar la escuela con las familias y con la iglesia local, su propuesta de mirar a la Sagrada Familia, imagen de la Trinidad divina y familia donde Jesús crecía, como modelo educativo sencillo y cercano.

La actividad pastoral de cada Centro, está animada por un grupo de personas con diversas competencias y tiene como referencia un programa orgánico de contenidos y experiencias que permitan a los niños, a los jóvenes y a los adultos un crecimiento gradual en la vida cristiana.

Líneas de acción

 

    • La comunidad escolar se reconoce y presenta “como verdadero y particular sujeto eclesial”, como “lugar de evangelización, de auténtico apostolado y de acción pastoral”[14]. El fundamento común es el valor absoluto de la persona humana.

      “Estamos llamados a testimoniar que el carisma nazareno del Venerable Hermano Gabriel es un don para la Iglesia y para la sociedad, una oferta de humanidad y humanización a imagen del Hijo de Dios hecho hombre, en la convicción de que “cualquiera que sigue a Cristo, hombre perfecto, llega a ser él también hombre pleno” (GS 41). Nuestra contribución al proceso de humanización en las distintas culturas, iluminada por el evangelio, basará su inspiración en la escuela de Nazaret, donde la Sagrada Familia vivió el misterio de la encarnación, y se dejó modelar por la acción del Espíritu”[16].

 

  • Plasmar en los gestos del trato cotidiano el respeto y la apertura al otro, valorándolo en su identidad y en su dignidad y considerándolo como un don.
  • Educar para la hospitalidad y la acogida del otro, valorando la alteridad y dejándose interrogar por la diferencia.
  • Prestar una atención especial a los más débiles, a los discapacitados, a los que se encuentran en situación de dificultad.
  • Conducir a una cultura de la convivencia humana, practicando los modales de la buena educación y sabiendo respetar los espacios, las legítimas opciones y la intimidad de los otros.
  • Impregnar las relaciones mutuas de cordialidad, amistad y sencillez, desterrando la rivalidad, la competencia, las intrigas, la falsedad y todo lo que deteriora la sana convivencia.
  • Educar para el respeto y cuidado de la naturaleza.
  • Promover acciones que sensibilizan a la solidaridad con quienes viven en situaciones, próximas (a veces en el ámbito de la propia escuela) o lejanas, de pobreza

 

4-. EN MISIÓN COMPARTIDA

Tanto en su vertiente humano-cultural como en su vertiente cristiano-pastoral, la misión educativa es compartida por personas provenientes de distintas vocaciones y estados de vida.

Si la diversidad de agentes educativos y de experiencias enriquece al educando, desde el punto de vista cristiano “en aquella particular expresión de la Iglesia que es la escuela católica, la espiritualidad de la comunión tiene que convertirse en el aliento vital de la comunidad educativa, el criterio para la plena valorización eclesial de sus miembros y el punto de referencia esencial para la realización de una misión auténticamente compartida”[18].

Líneas de acción:

 

 

  • Educar para una espiritualidad de la comunión, la capacidad de sentir al hermano como igual, miembro de la comunidad e hijo de Dios.
  • Educar y organizarnos para la relación de reciprocidad ante las diversas vocaciones, modalidades, dones y riquezas de los integrantes de la comunidad.
  • Educar para que en el ambiente comunitario, el “espíritu de cuerpo y de familia” se configure como prioritario para la formación de las generaciones jóvenes con miras a la construcción de un mundo basado en el diálogo, en la convivencia y en la búsqueda de comunión.
  • Promover actividades de formación conjunta entre religiosos y laicos, en particular sobre los temas inspiradores del Proyecto Educativo (vida y obra del Hno. Gabriel Taborin, espiritualidad de la Familia Sa-Fa, historia del Instituto de los Hermanos de la Sagrada Familia) y la forma de llevarlo a cabo en la Iglesia y en la sociedad de hoy.

 

  • En la organización escolar respetar los principios de participación y de subsidiariedad para que todos se sientan responsables de la calidad de la educación y de la misión de la escuela en todas sus dimensiones[20].

    La Iglesia nos recuerda la importancia de la educación ante los desafíos actuales y el cambio radical que se ha producido en la cultura: “Frente a este panorama, la escuela católica está llamada a una renovación valiente. La herencia valiosa de una experiencia secular manifiesta, en efecto, la propia vitalidad, sobre todo por la capacidad para adecuarse sabiamente. Es, por tanto necesario que también hoy la escuela católica sepa definirse a sí misma de manera eficaz, convincente y actual. No se trata de simple adaptación, sino de impulso misionero: es el deber fundamental de la evangelización, de ir allí donde el hombre está para que acoja el don de la salvación”[22].

  • (Aprobado por el Consejo General el 16-04-2011)


    [2]“Por eso nos parece oportuno llamar la atención sobre algunas características fundamentales de la escuela católica que consideramos importantes para la eficacia de su misión educativa en la Iglesia y en la sociedad: la escuela católica como lugar de educación integral de la persona humana a través de un proyecto educativo que tiene su fundamento en Cristo; su identidad eclesial y cultural; su misión de caridad educativa; su servicio social; su estilo educativo que debe caracterizar a toda su comunidad educativa”. La Escuela Católica en los umbrales del tercer milenio, 4. Congregación para la Educación católica 1997.

    [4] Constituciones de los Hermanos de la Sagrada Familia, art. 117.

    [6] La Misión del Instituto de los Hermanos de la Sagrada Familia, hoy (2001).

    [8] Los Hermanos son “enviados” tanto cuando dan testimonio con su vida como cuando trabajan apostólicamente. Se inspiran en el estilo humilde, sencillo y activo de la Sagrada Familia de Nazaret. Como ella, que fue pobre entre los pobres, comparten con sencillez su tiempo, sus cualidades, sus energías y el don mismo de su vocación y prestan una atención especial a los más necesitados”. Constituciones de los Hermanos de la Sagrada Familia. art. 18.

    [10] La Escuela Católica, 58.

    [12] La escuela Católica, 85.

    [14] “En la línea de nuestro carisma, la Iglesia también nos recuerda y reafirma el valor de la vida, de la dignidad de la persona humana, la importancia social y eclesial de la familia y de la educación. Nos alienta a cultivar el amor a la verdad, a tener la valentía de denunciar toda forma de corrupción, y nos impulsa a la acción humano-evangelizadora de la tarea educativa, especialmente en los medios más empobrecidos”. Documentos del Capítulo General de 2007.

    [16] Documentos del Capítulo General de 2007.

    [18] El laico católico testigo de la fe en la escuela n. 24, Congregación para la educación católica 1982.

    [20]Hno. Gabriel Taborin, Circulares a los Hnos. de la Sagrada Familia, Nº 12 (1856).

    [22]Documentos del Capítulo General 2007.

 

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